Mostrando entradas con la etiqueta relato.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relato.. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de marzo de 2010

La petite mort.


El miedo se apoderó de la habitación. Me miró con sus profundos ojos negros y sentí desconfianza. Me asomé a la ventana en un intento frustrado de parecer indiferente. Entonces él rió, río a carcajadas durante unos segundos interminables…volvía una vez más a juzgarme, volvía a decirme que todos mis proyectos quedaban en nada. Yo le miré desafiante. Si quería destruirme debería poner más empeño. El ambiente, aunque tenebroso, permanecía neutro. No había conseguido abatirme y yo, generosa, le daba otra oportunidad. El odio se apoderó de su rostro habitualmente relajado…ardía en deseos de arrastrarme a su infierno. Quería que descendiese con él al inframundo…
No lo conseguía y mi silencio me hacía parecer vencedora. Se acercó y posó su mano fría en mi rodilla desnuda. Le sonreí. Debía creer que me gustaba. Y me besó, dulcemente al principio, con ira y violencia después.

En un giro inesperado me levantó de aquel sillón anticuado, posándome sobre la mesa y desabrochando los primeros botones de mi chaleco. Mis pechos permanecían apretados por el sujetador y forzados por la forma que decidía el chaleco a medio quitar.
Me miró y esta vez fue cómplice. Y mi despiste le sirvió para adentrarse dentro de mí. Otra vez violento como antes me besaba. Una y otra vez me castigaba en el placer, me hacía rozar sus labios con los míos. Jugaba a entrar y salir de un yo que no sabía donde estaba. Tuve miedo…fue una pequeña muerte que dirían en Francia de lo más detestable. Fue increíble.
Mientras nos vestíamos sonreí y le afirmé que nada de esto había sido necesario.

martes, 30 de junio de 2009

Juegos,

El olor de una cerilla recién apagada, dos copas de vino sobre la mesa, la televisión encendida con el telediario cíclico de la uno en la madrugada. Dos cuerpos desnudos que se encuentran, una llamada de teléfono y una huída. ¿Era su cuerpo el que se fue? ¿Quizás su mente nunca estuvo allí?.
Miró el reloj de la cocina y eran las cuatro menos cuarto. Volvió a su cama de sábanas sucias de sexo y se tiró pensativa. Encendió la radio y cambió varias veces de emisora, el amor, la fibromialgia, las vacaciones de los niños, la soledad de los ancianos y los góticos y las cucarachas. Le pareció gracioso el bestiario que podía encontrar en la radio a aquellas horas tan indecentes.
Volvió a la televisión...un golpe de estado le llamó la atención. ¿Cómo lo podía haber pasado por alto?