miércoles, 8 de octubre de 2014

Octubre de Opuestos Complementarios.



Cuando entras en Aries la revolución ha comenzado
Y cómo parar mi fuego, si cuando estás llena entro dentro.

Si,  caigo en tu juego, en el de Urano,
En el de Mercurio en retroceso,
El de libra, mi ascendente y mis ascendentes.

Cómo no volverme medio loca
cuando yo ya soy tú y tú eres única.
Cuando mis estrellas son mi luna
y Venus es mucho más que una chica guapa.

Luna de lunares como mi rostro,
Mentirosa y presumida.
Eclipsada.

Luna de aire y sol de fuego,
Luna de fuego en el aire.
Juego de opuestos
en este octubre.

Y tú blanca o marrón,
camuflada en cielo y rostro.
En tierra y cúpula.
En mí, en ti, en eclipse.

En topos, en utopos,

En residencia y en destino. 

domingo, 24 de agosto de 2014

A mi generación encontrada:




Cautivos y desarmados como el ejército rojo en 1939 así nos encontramos muchos en estos tiempos grises y de aceras. Íbamos a tomar las calles y las plazas, a ser remedio, y finalmente lo fuimos, sólo que aún no se ve. Pero mejor ir lento cuando se va lejos...

Y somos como adolescentes sin pandilla, con mal carácter, que navegan por un río turbulento hacia un mar al que no quieren llegar, a la mutación social establecida, al esperpéntico ser fruto de múltiples contaminaciones. Y descubres que el anciano no es sabio y que el demonio sabía más por rebelde que por viejo y que probablemente dios no exista más que para oponerse a Lucifer. Finalmente sólo puedes admirar a los niños, con sus cabecitas tan ecológicas. Y miras dentro de tu mochila, cuántas piedras, piedras que jamás necesitaste y que aparecen como montañas de 30m de fosfoyeso al lado del Odiel. 

En la mutación muchos hemos ganado un tercer ojo, ese que nos permite ver la dolencia, descubrir que adolecemos de adolescencia. Y sabemos que Perdida no es una Generación, sino la parte vital de una estructura para seguir viva. 

Nacer siempre duele, pero no enferma y nosotros sabemos recorrer caminos en paralelo y por la misma senda, rompiendo con las leyes de la física o confirmando aquello de que el tiempo no existe y la realidad es sólo una creación lingüística. 


Y nos dirán ahora toca trabajar y mantener la especie, y cada vez más solo... Cásate, repite esquemas, sabemos que no funcionan pero no tenemos más recetas. Y tú piensas, y si yo si puedo innovar en esta cocina. ¿Y si deconstruimos la paupérrima construcción social que nos imponen?

Nos tocó ser una generación encontrada, nos encontramos en las plazas, en la red, y no estaremos cada vez más solos pero si seremos cada vez más únicos. Dejemos los viejos esquemas, la vejez está sobrevalorada, seamos como los niños, con sus cabecitas, tan y tan ecológicas. 

lunes, 21 de julio de 2014

Aquel día y todos los demás.



Yo he hecho danzar a la luna, creciente, decreciente y mentirosa. Mi necesidad la vuelve grande, pequeña, brillante. Cambiante y bailarina. Llena y nueva. Cada noche cuando salgo con ninguna que siempre es la mejor gala, no logro saber si me siento igual y en comunión o soy  el cordero de un sacrificio. Mi necesidad, la búsqueda de lo puro, de lo elevado…hace bailar a la luna tantas veces que con eso parecía que tenía suficiente.

Hasta aquel día…y lo contaré como pasó:

Un día yo fui la luna, creciente, decreciente y mentirosa. Me convertí en ella y puse mi mejor cara. Desnuda ante todas las estrellas como reina indiscutible del firmamento. Los terrícolas se volvían locos por mí, me admiraban desde abajo…Pero yo…sólo buscaba a selenitas de los que viven en las nubes. Y esos siempre se esconden muy bien. Y sólo vienen de vez en cuando, cuando ellos quieren, sin invocaciones pero con rituales.

Desde entonces sólo quiero volver a ser luna y hacerle bailar desde dentro. Sin invocaciones, como ritual. 


domingo, 13 de julio de 2014

Necesitamos un curandero.



Era 2014 y todo parecía seguir igual. El bochornoso espectáculo de poder, y los niños muriendo, y la gente sometida y todo igual.
¿Cómo iba a preocuparme yo por otra cosa? ¿Por qué cosa? ¿Cómo centrar mis esfuerzos?

Con 15 años me compré un pañuelo palestino, había tenido que investigar sobre el conflicto palestino-israelí para un trabajo. Ahora tengo muchos más, han pasado más de diez años y tengo que seguir lamentando los mismos muertos, esas mismas imágenes de hacinamiento y represión. Siento que nos matan un poco a todos cada día, cada vez que vemos con relativa calma como algunos hombres son lobos para el hombre.
El mundo me rompió el corazón hace tiempo. Tengo que reconocer que a veces me ponen tiritas, bellas tiritas que curan un poco mis heridas. Veo que el mundo muere un poco cada día pero también veo mucha lucha. Tengo unas ganas de llorar terribles, a veces nada parece tener sentido. Pienso en el reducto español y me da miedo, salgo de las fronteras y siento tanta pena que ya no sé dónde esconderme. Un barco en aguas internacionales no es seguro. Tengo que luchar y no sé por dónde empezar. Tengo que curar mi corazón para que mi amor pueda ser remedio, todos debemos hacerlo.

Nos pueden quitar los derechos, la comida, pero no las ganas de luchar, no la libertad, eso no es tangible, no es un objeto más de mercadeo, la libertad y el amor son del hombre, nacemos con ello. Por Palestina, pueblo sometido donde la opulencia y el poder se muestra con bombas. Por los países del sur, huyendo para refugiarse en la guarida del lobo, de África a Europa de España a Alemania… Por todos.


Seamos tiritas, que nuestro amor nos cure y nos de alas. Sólo los que tienen sueños pueden volar como las aves y dejar muy abajo a los lobos devorándose entre ellos. 

lunes, 7 de julio de 2014

Verde



¿Y por qué querían que fuese gris?

Si yo soy verde, 
verde, siniestra y sin remedio.
Como una sandía, 
roja por dentro y refrescante. 

Asustada por la lagartija 
que corre asustada 
por mis pasos, 
camino en verde.

Con mi continuo interrogante
como dos árboles torcidos en aspa
a mitad de camino.

Y me escondo,
camuflada como banco,
de madera y piedra,
entre pinares.

¿Y por qué ser gris cómo las aceras?

Si yo ya soy bosque,
bosque rodeado por carreteras
grises y a rayas blancas,
con tráfico fluído o denso
pero constante.

Siempre presente el cerco
a la reserva,
el ruidoso recuerdo
de lo que quise dejar atrás.

Y no me escondo, 
ahora no,
sólo estoy en mi sitio.
Ya lo advertí...
verde, siniestra y sin remedio.

Nada está escrito...
¡Cuidado con la Bejuquilla!


miércoles, 2 de julio de 2014

Oxibelis Fulgidus en la RAE.


Hay un reptil no venenoso y que nocturno habita en mis zonas húmedas y bajas. Despavesa, sin pulmones, mi cueva cerrada y cenicienta, de cal gris, de ceniza y canto, para encorar mi epidermis con su cuero. La bejuquilla, silvestre o selvática, es serpiente que nace y desemboca, con la indecisión amable de un amante, en ríos y cataratas por las piernas. Su piel fría que te abraza, abrasa los volcanes ya dormidos para llenar la montaña con su magma. Y si te penetra de noche, en madrugada, te devuelve del sueño al inconsciente, a la tierra, a la carne y a la nada. 



viernes, 18 de abril de 2014

Las vainas que se le ocurren a dios...

"El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo."  Con estas palabras comenzó nuestra historia. Una historia de intimidad, de noches en vela entre sábanas metiéndonos en la intimidad del otro. Su método eran palabras promiscuas, de las que yo era consciente de no ser la única dueña, el mío mi noche y mi cama, que también compartí con muchos otros. Aún así nadie jamás podrá quitarnos esas noches, que fueron sólo nuestras y que quedarán para siempre como parte de mi estructura, de mi anatomía. 
Y como en aquella canción de José Alfredo Jiménez estuve a punto de cambiar mi mundo por el mundo suyo. Y después fui coronel sin correspondencia, muerto de hambre y apostando por un gallo heredado de un hijo muerto. Y no comprendí sus palabras hasta que no llegué a Macondo, el coronel Aureliano Buendía me lo explicaría mientras perdía todas sus guerras o recordaba el día que conoció el hielo frente al pelotón de fusilamiento. Amaranta, Úrsula Iguarán, los José Arcadios, Remedios la bella ascendiendo a los cielos, Meme, Aureliano Babilonia... y él, ese Gabriel nieto del coronel Gerinaldo Márquez. Esa vez, directamente, como testigo necesario, se metió en mi cama, conmigo, para conocer de primera mano la historia de los Buendía.
La noche que acabé Cien años de soledad, tras buscar un capítulo más perdido tras el gran final cerrado, sí cerrado, pero yo quería más. Besé el libro con pasión. Nunca antes había tenido la necesidad de hacer tal cosa, pese a mi relación romántica con el formato libroque me impide disfrutar de los avances tecnológicos como el e-book. Todos los libros me apasionan, pero lo cierto es que sólo he besado uno. Ahí no fui promiscua, ahí soy sólo de Gabo.
Pero me introduje por consejo de un profesor en el Kamasutra Caribe como él lo llamaba, y conocí el amor en los tiempos del cólera, enamorándome de la rebeldía de Fermina Daza, o el devenir de Florentino Ariza. Recuerdo con nitidez la primera relación sexual entre Fermina y Juvenal Urbino, y todo lo que movió en mis entrañas ardientes juveniles. 
Pero no pueden faltar los cuentos, los doce peregrinos o el cuento largo de La increíble y triste historia de la Cándida Eréndida y su abuela Desalmada... Pero como quería más también me acerqué al mundo del guión cinematográfico con su Como contar un cuento. 
En Relato de un naúfrago aprendí que por mucha hambre que uno tenga no puedes comer una gaviota cruda con facilidad y que no se debe dar de comer al hambriento y de beber al sediento si viene de estar demasiado tiempo a la deriva... puede ser catastrófico.
Tras el resumen descubro que aún me queda mucha intimidad por descubrir, muchas noches para meterme en la cama con sus palabras. Y si lo acabase todo, siempre podríamos repetir, si es que eso se puede, ya que yo soy distinta cada día, y a ello ha ayudado mucho cada una de las noches que pasé en el caribe colombiano, emigrada en Europa o perdida en el mar. 
¡Por los viajes, por las palabras, por los besos que debo a las contraportadas de los libros, gracias y hasta siempre Gabo!