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jueves, 21 de marzo de 2013

Captar el alma. Retratos.

A menudo al ver una fotografía antigua no puedo evitar pensar qué estaba pasando en aquel instante, qué pasaba por la mente del fotografiado. Cuando en la fotografía la retratada soy yo, suelo recordar el momento, siempre manipulado por el estímulo de algún estado de ánimo, como suele ocurrir con los recuerdos.

Hay muchas fotografías que son símbolo, que acostumbramos a ver como parte de nuestra propia biografía, que incluso, algunas de ellas, han estado expuestas en las paredes de nuestra habitación durante años. Cómo no puedo conocer que pasaba por la mente sus protagonistas, decidí al menos aproximarme a su historia:

La famosa fotografía que Korda realizó al Che Guevara y que se convirtió en la imagen del mito y posteriormente en un sello comercial, se tomó durante el entierro de las víctimas de la explosión de La Coubre en 1960. Un sabotaje perpetrado supuestamente por la CIA que dejó unos cien muertos y doscientos heridos. En él se produjeron dos explosiones. En la segunda de ellas, el propio Ernesto Guevara se encontraba en el puerto de La Habana ayudando como médico a los heridos de la primera explosión.



 Está fotografía fue tomada por Nickolas Muray en Nueva York en 1939. En 2012 fue portada de la revista Vogue donde destacaban a la pintora mexicana como icono de la moda. En ese mismo año Frida Kahlo ya fue portada de la publicación con un autorretrato. La circunstancia vital de la artista en el momento en que fue tomada la fotografía era cuanto menos delicada. Poco antes habían asesinado al líder soviético León Trotski, con el cual se le relacionó sentimentalmente e incluso se le acusó de ser "responsable" de su asesinato. Además acababa de divorciarse del también pintor Diego Rivero, al descubrir las infidelidades de este con la hermana de Frida. Muy probablemente convertirse en icono de la moda fuese lo último que rondaba por la cabeza de la prestigiosa pintora mexicana. 



Aunque habitualmente se ha tomado como una fotografía divertida e incluso muchos han pensado que se trataba de un montaje la foto es real. Esta fotografía de Albert Einstein sacando la lengua, es sin lugar a dudas una de las grandes fotos con historia. La imagen fue tomada por Arthur Sasse. Realmente era una respuesta "grosera" a la presencia de los medios en su setenta y dos cumpleaños. 



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James Dean paseando en un Nueva York lluvioso fotografiado por Dennis Stock en 1955. Poco después moriría. Cuentan que un día antes del trágico accidente dejó su gato a Elizabeth Taylor porque temía que algo le iba a ocurrir en la carrera que finalmente acabó con su vida con sólo 24 años.


Esta imagen de Jim Morrison que hasta los que no conozcan a The Doors habrán visto mil veces fue tomada en 1967 por Gloria Stavers. The Doors apenas acababa de publicar su primer single "Light My Fire". Y dejaría para siempre la huella de la mirada penetrante de "el rey lagarto" en el resto del mundo. 




Esta foto del famoso boxeador Mohame Alí fue tomada en 1968 por George Lois. La motivación está vez estaba clara. La imagen basada en un cuadro de San Sebastián pretendía establecer una analogía entre el boxeador y el mártir. Alí estaba pendiente de que una apelación llegase al Tribunal Supremo de EE.UU y lo absolviese de la pena por no querer ir a luchar a Vietnam. Finalmente tuvo un final feliz y se convirtió en uno de los símbolos de la protesta por aquella guerra.


Un claro ejemplo de fotografía como propaganda es esta imagen del político británico Winston Churchill  tomada en 1940 en la costa noroeste británica. Armado con un subfusil Thomson y con su inconfundible puro mira a cámara desafiante. En ese mismo año fue nombrado Primer Ministro.



Esta fotografía del líder político hindú Mahatma Gandhi fue tomada por Margaret Bourke-White en 1946. En ese momento las luchas entre hindúes y musulmanes se acrecentaban. Dando lugar fnalmente a la partición de India y Pakistan en 1947 tras la independencia británica.  Lo que se reconocería como el gran fracaso de su lucha. 





Y aunque la historia de esta fotografía es mundialmente conocida. No podía faltar. Se trata de Jackie Kennedy horas antes del asesinato de su marido, el presidente de EE.UU John F. Kennedy. Y por supuesto y en relación esta otra imagen que muestra a ella y sus hijos tras el funeral. Siempre me impactaron esos niños, tan pequeños y en el televisado funeral de su padre. En una época donde no había protección a la  infancia y sobretodo en un país donde el presidente lo es junto con toda su familia y donde estás estampas familiares son patrimonio nacional.




Decían antiguamente que la cámara te robaba el alma. Estás imágenes han servido para crear símbolos, para ejemplificar luchas o para vender camisetas. Sus protagonistas se han hecho inmortales y el que lo supo explotar, sin lugar a dudas,  rico. Sin embargo hoy quería aproximarme a aquel instante que fue captado, a la persona que hay detrás, al momento histórico y vital que fue capturado para siempre.







lunes, 11 de marzo de 2013

Lunes.


Era Lunes y muchos andaban al sol, como en la película. Y muchos andaban recitando poemas ripiosos y tristes por los cafés. El otro día me decían que era injusto que la sociedad se sintiera así, qué cómo se sentiría un hombre en el año 39. 

Y pensé al respecto. Un hombre, pongamos un republicano, digamos que en España, en el año 39 muy seguramente se sentiría vencido. No sólo por las armas, sino que sentiría sus anhelos truncados y muy difícilmente tendría esperanza. Probablemente estuviese en la cárcel o depurado en su profesión. Y seguramente pasando mucha hambre. E incluso puede que estuviese muerto en un cuneta y que en una posible "otra vida" supiese que jamás nadie le buscaría. O que en el caso de que alguien lo intentase nunca se lo permitirían. 

Un hombre, pongamos cualquiera, digamos en España, en el año 2013 muy seguramente también se sienta vencido. No sólo por la economía, no sólo por esta estafa que nos venden como crisis. Sino que sentiría una terrible sensación de haber vivido una realidad que no le pertenecía, que nunca existió y que él creyó no sólo en su existencia sino en que él había sido responsable de la misma. Muy seguramente esté en una cárcel. Aunque esta cárcel es un pongo distinta a aquellas del 39. En esta cárcel los barrotes son invisibles, pero no por ello no están. Muy probablemente esté depurado de su trabajo, o despedido o amenazado. Este hombre tampoco puede desarrollar su profesionalidad en paz. Y seguramente no esté pasando hambre de momento, aunque no sabe que pasará mañana. Vive con ese miedo, con esa incertidumbre. También puede que esté en la cuneta. En una cuneta distinta, no hecha de arena sino de soledad. Y que también sepa que nadie le va a buscar, nadie le puede ayudar, los barrotes de la cárcel, aunque invisibles, son fuertes y poderosos y su principal tarea es la de mantener el aislamiento.

Era Lunes y por fin salía el sol. Llevaba mucho tiempo lloviendo y muchos se alegraban de abandonar el paraguas. Y como siempre las mismas palabras perdidas y vencidas en los cafés, los mismos solitarios por las calles en la búsqueda del Dorado, o quizás del Plateado, del Bronce o del Enlatado. Ya son tantos paseos, ya son tantos rechazos, que ya se nos olvida que andábamos buscando. 

La guerra fue cosa dura. La postguerra siempre es peor. Con ella va la derrota, la pérdida de esperanza, la venganza y el hambre, o quizás aún no, puede que queden cebollas y que algún Miguel Hernández, desde su cárcel, le escriba una nana a un niño. Ese futuro, esa esperanza que parece perdida. 

Es Lunes y entre las nubes sigue habiendo sol. 


miércoles, 3 de octubre de 2012

Palimpsesto.

Supongo que uno acaba acostumbrándose a la presencia de los santos y los reyes en todos los lugares oficiales. Los santos sometidos a un poder del cielo, habitualmente de rodillas. Y los reyes heroicos, mirando al frente con mirada ambigua. 

Casa de la Provincia. Sevilla.
Paraninfo Universidad de Sevilla
Últimamente oigo mucho hablar de memoria, o mejor dicho de la ausencia de ella. Y me planteo si sería necesario un psicoanálisis de la sociedad para entender el porqué de esos recuerdos bloqueados, o como en el caso de los reyes y los santos el porqué tenemos recuerdos resaltados. Y sobretodo analizar si la presencia o ausencia es fruto de una inconsciencia colectiva o fruto de un consciente individualizado y por tanto parte de algún tipo de plan o estrategia.
En casa tenemos imágenes y recuerdos, de viajes, fiestas, aniversarios, celebraciones... Más que un elemento decorativo es una forma de hacer biografía. Como es lógico evitamos exponer recuerdos desagradables. Sin embargo no quitamos la fotografía de un ser querido porque haya muerto. Guardamos su recuerdo aunque nos pueda resultar dolorosa su ausencia.  A su vez en todas la familias puede haber rencillas y "ovejas negras". Y eso automáticamente supone su ausencia en el recorrido biográfico de la casa. ¿Es en este caso fruto del inconsciente esta ausencia? No lo es. Es deliberado. Mostramos lo que queremos.
Y mi duda por tanto es ¿quién decide la biografía que desea mostrar un pueblo en las paredes de sus edificios oficiales? Y esto me lleva a otra duda ¿Un pueblo debería ser representado en su conjunto o quizás alguien tiene derecho a decidir quienes son las "ovejas negras" de dicho pueblo?
La presencia de los santos y los reyes choca con la falta de recordatorios en lugares emblemáticos de la historia de España. Como por ejemplo en Alcolea que no recuerda que en ese lugar se confirmó el triunfo de la revolución conocida como "La Gloriosa" en 1868 y que dio paso a la primera experiencia democrática de este país. Es curioso a su vez que en un país "aconfesional" sea habitual la presencia de elementos claramente confesionales. El factor histórico puede justificar esta presencia. Sin embargo que ocurre con los que no están. Expulsamos árabes y judíos...pero ¿olvidamos que estuvieron aquí y que fueron españoles durante mucho tiempo? ¿Es historia o es victoria lo que muestran nuestras paredes?