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jueves, 14 de enero de 2016

Un asunto político.



Recuerdo una vez que con siete u ocho años mi madre que es arquitecto me llevó con ella para ayudarle a hacer una medición de terreno. Recuerdo que me lo pasé muy bien aquel día. Qué tenía con quién dejarme, por supuesto, qué yo estaba de vacaciones y ella quería pasar tiempo conmigo, pues también. Hay quien quizás no entienda esto. 

 Además de ese día especial recuerdo muchas tardes en su estudio, ella trabajando en sus planos y yo haciendo los deberes mientras escuchábamos la radio. Pero también recuerdo más de una tarde y de dos en el instituto con mi padre (que es profesor), era divertido, si tenía deberes y no los entendía rápidamente aparecía un profesor “de apoyo” de la asignatura que fuese necesaria. No sólo no fue ningún trauma para mí sino al revés porque me hacía estar cerca de mis padres y sobre todo entender que eran personas con mundos propios y que querían hacerme partícipes de esos mundos. Y eso me hacía sentir importante para ellos. Un niño suele valorar mucho esas cosas. 

No había problemas económicos como para que no pudieran permitirse dejarme con alguien y sin embargo querían estar conmigo. Algunos quizás no entiendan que el afecto y el apego también son muy importantes para la educación y la crianza de un hijo. También aprendí sobre modales, aprendí a comportarme en público, a estar con gente desconocida y no armar escándalos ni numeritos. Aprendí a estar con los otros, con los adultos, y en su mundo, y eso tampoco me originó ningún trauma sino al contrario, me ayudó a crecer sabiendo adecuarme a las situaciones, divertida, alegre pero teniendo presente que hay que respetar a los otros y saber cómo tratar en según qué ambiente. Que el trabajo es algo serio pero que también es algo humano, y que no es incompatible tomarse las cosas en serio con aportar esa humanidad en cada acto en el que participemos.

 Y sin embargo no es sólo un asunto de apego… ¿cómo se ve la maternidad en esta sociedad en relación con el mundo laboral? 

¿Por qué mi madre embarazada de mí de cinco meses se seguía subiendo a andamios para explicar las obras ocultando a todos que estaba embarazada porque su puesto de trabajo estaba en riesgo? 

¿Por qué amigas mías ocultan sus embarazos (incluso trabajando para administraciones públicas) cuando tienen contratos precarios de obras y servicios y esperan incluso estando ya de seis meses y disimulando como pueden para informar de su estado a que les renueven el contrato? 

¿Por qué algunas compañeras tienen que mentir para excusarse y salir de una reunión de trabajo diciendo que tienen otra reunión laboral cuando en realidad van al colegio de sus hijos a reunirse pero con la profesora? 

Y también está la maternidad potencial… ¿Por qué me han preguntado en más de una entrevista de trabajo si tengo gente a mi cargo? ¿Si tengo hijos? ¿Si tengo pareja estable? o ¿si quiero tener hijos? 

Si la paternidad/maternidad aún no comprende lo importante que es el vínculo y el afecto también hay diferencias entre ser padre o madre hoy en día y sobre todo en relación con la esfera pública y el trabajo monetarizado. Ya que un padre puede ser un padrazo por anteponer a sus hijos (si el machismo no le tacha de “calzonazos”) mientras que una mujer que priorice su maternidad se considerará poco profesional y si prioriza su profesión “mala madre”. ¿Cómo encontrar el equilibrio?  
Es en el momento el que te das cuenta de que si buscar equilibrios no te contratan o te dan peores condiciones laborales, entonces mientes y ocultas. Y dices no tengo pareja, no quiero tener hijos y después… no estoy embarazada, me voy porque tengo otra reunión (mientras piensas… ¿Le estará yendo bien en mates a mi hijo?) y así se construyen los mundos paralelos. Y la mujer sale de la esfera privada pero sólo de vacaciones. 

 La clave probablemente está en que ser padres o madres no es un derecho sino una responsabilidad, quizás si se entendiese este concepto entenderían porqué no se puede obligar a nadie a ser madre y entenderían por tanto que es una decisión bastante personal y que nadie, ni un médico ni un político puede tomar por ti. Pero también se entenderían muchas otras cosas como que es una responsabilidad pública porque es la encargada de aportar nuevos integrantes a nuestra sociedad y sin esos miembros no existiría tal sociedad. Y sobre todo no es lo mismo una sociedad que tuvo afecto e implicación que una que no lo tuvo.

 Ayer Carolina Bescansa acudía con su hijo al parlamento y se armó un revuelo. No importó que no fuese un acto novedoso ni original, casos como ese ha habido miles en Europa (parlamento Europeo, parlamento Holandés…) o en América (Chile o Argentina), pero eso no importó como ya digo y muchos se le echaron al cuello ¡Ese no es lugar! ¡En el Congreso hay guarderías! El lugar es lo privado, y la crianza o bien un asunto de “otros” o bien un oficio clandestino. Teniendo en cuenta todo lo anterior considero que Carolina Bescansa, como hicieron otras antes, llevó este asunto al lugar que le corresponde, al centro de la política, porque esto es un asunto político. Y gracias a ello, desde ayer muchos (incluida yo misma) andamos planteándonos muchos temas.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Nosotros y ellos.



No soy más Francia que Siria, no soy más Washington que Bagdad... Por eso no comprendo este discurso que llevo escuchando desde anoche, ese mismo discurso que establece una frontera imaginaria que enfrenta dos realidades: un ellos y un nosotros.
Yo no soy Hollande ni de su bando. Yo no soy Obama ni creo que nadie este atacando nuestro modo de vida, más que nada porque no comparto modo de vida ni con Hollande ni con Obama.

Han creado un "ellos" y "nosotros" y no estoy convencida de querer estar en el "nosotros" que dicen que me ha tocado. El "nosotros" de la OTAN y Arabia Saudí. No quiero que me hagan parte de una guerra suya y por sus intereses. Demasiado es que ya soy potencialmente víctima... Porque las víctimas potenciales nunca son estos que se enfrentan por supuestas superioridades morales, políticas o religiosas, los muertos siempre los pone el pueblo. El sirio, el iraquí, el español, el libio, el somalí o el francés... No ellos, ellos son evacuados inmediatamente en helicóptero. 

No, ahora más que nunca lo que no hay que defender son los valores europeos. Esos mismos valores colonialistas que nos llevan a creernos amos y señores del mundo, a llamar terrorismo sólo a las acciones que atentan contra "los nuestros": los blancos, los elevados, los colonos... Y que nos hace mirar a otro lado cuando las víctimas son "los otros": los no europeos, los bárbaros que dice Rajoy.

No pienso entrar en su guerra absurda más que para combatirla. Para combatir a la OTAN y sus consecuencias, al terrorismo creado, y a la división impuesta. 

Yo no soy París o no lo soy más de lo que pueda ser Damasco. 

Y cuando en nombre de Alá se mata a musulmanes y los medios lo silencian me dan la razón, esto no es cuestión de religiones, esto es aprovechar caldos de cultivo emocionales para imponerse. Esto es poder. Y es un juego de poderosos. Tú no estás en su nosotros. 

¿Y sabes qué? Mis aspiraciones, como las de la mayoría no se relacionan con controlar oriente próximo o con estar por encima de posibles bloques de rivales macroeconómicos. Y por eso yo no soy ellos, ni su "nosotros". 

Yo estoy cruzando en barcas maltrechas hacia Grecia desde Turkía, estoy cruzando el estrecho de Gibraltar porque me han robado las esperanzas, estoy en España cogiendo el cercanías para ir a la universidad, en París en un concierto. Y esas sí son mis aspiraciones...

Mi nosotros nada tiene que ver con la "democracia occidental" y esos "valores europeos", mi nosotros está en cada una de las víctimas, reales o potenciales, de aquellos que dicen que debemos estar divididos por una religión o  por "valores" superiores. 


lunes, 19 de octubre de 2015

Si quieres resultados distintos...



Nos dicen que hay que buscar un "cambio sensato", nos dicen también que existe un "capitalismo razonable"... nos dicen tantas cosas que apenas podemos escuchar nuestra voz interior, esa que tantas veces nos ha dicho que teníamos que "cambiar radicalmente" si no queremos obtener el mismo resultado, esa misma que se lamenta viendo lo razonable que resulta que en este planeta, con tantos avances, hayamos sido incapaces de evitar que el mar siga tragándose personas. 

Cuando nos dicen que el cambio es imposible, cuando juegan con las cifras, con el dinero... Siempre pienso que igual de absurdo es exigir Déficit cero que Pobreza cero, al menos de entrada y siguiendo con los juegos de cifras. Así que aceptemos que partimos de distintos conceptos de utopía y que tanto en un caso como en el otro la voluntad política no es más que una voluntad ética. 
Si somos capaces de recortar derechos, de dejar a la población sin sanidad, sin educación por cumplir ese déficit cero es porque la voluntad se puede imponer a cualquier cifra, a cualquier dato y sobre todo a cualquier lógica. 

Cambiaron la Constitución porque no se podía... cambiemos este país para que esas voces internas, esas mismas que han hecho que estos, los razonables y sensatos, se equivoquen una y otra vez, en diagnóstico y resultado se queden sin el poder de seguir implantando sus distópicas utopías. 

Porque nos dicen que el ser humano es avaricioso y egoísta. Y no lo niego, el ser humano se compone de múltiples rasgos y no todos son positivos. Pero ¿es cierto que sólo la avaricia y el egoísmo nos definen? Sí así fuera ya nos habríamos extinguido. Lo que yo veo es a personas ayudando a personas, a personas sufriendo por soledad porque quieren estar con otras personas... Yo veo amor, veo empatía, veo cooperación, veo solidaridad y veo muchas risas. También hay egoísmo, también hay avaricia... No lo voy a negar. 

Y sin embargo, ¿por qué tenemos que basar nuestros modelos y fomentar los rasgos más negativos y minoritarios del ser humano?

¿Por qué aceptar el camino que marcan aquellos que ni siquiera son capaces de valorar todo lo bello que hay en su entorno o incluso en ellos mismos?




lunes, 22 de junio de 2015

Hegemonía competitiva y lucha cooperativa.

Aristóteles estableció oposiciones para describir el mundo. Así a través de dos listas nos dijo que existía “lo bueno y lo malo”, “lo racional y lo emocional”, “el cielo y la tierra”, “el hombre y la mujer”…

A partir de ahí quedó bastante claro que todo esto debía leerse como un listado, así lo bueno se corresponde con lo racional, el cielo y el hombre. Mientras que lo malo está en contacto directo con lo emocional, la tierra y la mujer. No puedo decir que todo esto lo inventara Aristóteles, pero su sistematización ayudó a generar una hegemonía de pensamiento que es la predominante del mundo occidental. El término “hegemonía” viene del griego y significa “guiar”, “preceder”, “conducir”, por tanto debemos atender a cómo este planteamiento hegemónico ha marcado el devenir de nuestra historia y cómo sigue repercutiendo actualmente.

    
     Si hacemos un breve recorrido por la historia de la humanidad veremos que la oposición entre dos
elementos es clave para el análisis de la misma, Aristóteles y otros nos enseñaron a pensar así. Sólo sabemos pensar a través de listados infantiles en constante oposición. Y además debíamos pensar porque lo emocional estaba en el listado de lo malo…Y surgieron los países y los había buenos y malos, y describimos las razas (que sólo hay una: la raza humana) pero que se presentan en dos categorías: las buenas y las malas. Y los países buenos con las razas buenas, invadieron a los otros y les impusieron su “bondad”. Y de camino impusieron este sistema de pensamiento, tan propio de esos “países buenos”. 

 Si el recorrido lo hacemos por la historia de la vida privada comprobaremos que Aristóteles no se equivocaba: había hombres y mujeres (al menos desde una perspectiva puramente genital). Y uno era bueno y la otra mala (lo ponía hasta en la Biblia). Y como con los países, los hombres que eran los buenos y los racionales debían imponerse a las mujeres que eran las malas y las emocionales.



 Si nos vamos al plano espiritual se establece la distinción “cielo y tierra”, lo elevado y lo cotidiano. Y el cielo se identificó con la deidad (poco a poco y sin prisas) y la tierra con lo humano en su sentido más mísero espiritualmente. Y miramos al cielo y nos olvidamos de la tierra, y la destruimos, la utilizamos, y obviamos que vivimos en ella. Se crean grandes religiones que te prometen paraísos celestiales “allá arriba” y la tierra se convirtió por tanto en un valle de lágrimas que sería recompensado por el cielo. Y como los países buenos con las razas buenas y los hombres buenos y racionales, el cielo se impuso a la tierra. El cielo era racional y viril, la tierra femenina y emocional. Y ya sabemos cuáles son los rasgos “buenos” y los rasgos “malos” y a quién le corresponden. 

El racionalismo mal entendido, ese que obviaba que todo planteamiento está en estrecha relación con una emoción, ese mismo que no sabía pensar sin establecer oposiciones, que dijo ya de antemano que era lo bueno y lo malo y estableció listas, creó nuevas oposiciones, cada vez más locas, más irracionalmente racionales. Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros: reyes y vasallos, ricos y pobres, patrones y obreros, heterosexuales y homosexuales… (Porque sí, esa distinción también parte de la base de que no podemos explicar nada sin oponerlo con otra cosa y encasillarlo en una de las dos listas que marcan nuestro pensamiento. Un rasgo bueno y uno malo. Uno racional y otro emocional. Celestial o terrenal…) 

Habitualmente hablamos del sistema para referirnos a un sistema político o económico determinado. Si algo hemos aprendido es que esos sistemas se modifican con los años, surgen nuevos, no se vive igual ahora que en el siglo XII, los valores son otros… Y sin embargo, hay algo que recorre todo el pensamiento de nuestra historia y es el sistema de oposiciones donde siempre se va a imponer el término “bueno” al término “malo”, es esa estructura, ese listado. Que al fin y al cabo se sustenta en el planteamiento de que debe existir un opresor y un oprimido (por la gracia de dios y de Aristóteles) porque así vence el bien al mal, lo elevado a lo mediocre. Y ya tenemos el componente moral que corona la obra. 

 Un listado basado en la competición, en un sentido bélico de las cosas, que no comprende que la realidad es la suma de sus partes y que la cooperación nos permitiría vivir en un mundo más apacible donde se respetase al ser humano (en su totalidad no en su rol), a la tierra como casa y al cielo como techo hermoso, un mundo que comprendiese que somos pensamientos y sentimientos… Que lo que creemos oposiciones sólo son complementos.,Romper con el listado competitivo nos acercaría a comprender mejor la realidad y cooperar todos juntos para no mantener este mundo irreal e innecesario sino vivir cómodamente con el que tenemos. 

 Así las luchas por romper con estos esquemas son las que hoy por hoy se aproximan más a un cambio real de conciencia. El feminismo, el ecologismo, la descolonización… son procesos de ruptura con el planteamiento hegemónico que distingue y jerarquiza la realidad de nuestro mundo. Por ello no debes ser negro, mujer, homosexual o árbol (permítanme el absurdo) para defender este cambio, simplemente hace falta un poco de inteligencia y de observación, para saber que no nos queda otra si queremos sobrevivir a nosotros mismos. Y tener en cuenta que porque un planteamiento sea antiguo no quiere decir que no sea erróneo o que no se pueda modificar. 

 Nuestro mundo actual, el creado bajo la dominación de este sistema, es un mundo donde la pobreza extrema aumenta cada año (la gente muere de hambre), donde las crisis económicas cada vez son más devastadoras. Se habla de decrecimiento como opción, en un planeta finito que no puede seguir creciendo según el modelo actual… ¿seguimos sin comprender que la tierra esta es la que tenemos? Seguimos pisoteándola porque seguimos sin considerarla importante, la tierra está en lo malo y la defensa de la tierra se sigue considerando un asunto emocional (y te llamarán “abraza árboles” y “perroflauta”). Se sigue sin entender la tierra como parte de lo que somos, en el mismo plano que el cielo, que lo racional, que lo divino y que lo bueno. Y si te emociona una flor eso también es humano y bello y bueno. Porque sigue partiendo de la realidad, de cómo son las cosas, no de sistemas creados sin atender a los componentes que tenemos, que obvia o somete todo lo que se salga de un sistema que quizás tuvo mucho de cielo, ya que a fin de cuentas no deja de ser un planteamiento moral sobre la victoria del “bien” contra el “mal”, pero muy poco de tierra y que por tanto obvió algo muy importante que es saber dónde nos encontramos y con qué recursos contamos. 

 El propio Aristóteles decía que la conciencia era el resultado de un proceso social. El pensamiento hegemónico puede ser modificado, pero para ello es vital conocerlo y enfrentarse a él. Nadie planta cara a algo que no reconoce, que no sabe que existe.

 V. Lenin en 1905 (en los inicios del proceso revolucionario en Rusia) a cuenta del término hegemonía hace la siguiente consideración:

 …la hegemonía pertenece en la guerra a quien lucha con mayor energía que los demás, a quien aprovecha todas las ocasiones para asestar golpes al enemigo, a aquel cuyas palabras no difieren de los hechos y es, por ello, el guía ideológico de la democracia, y critica toda ambigüedad… 

El cambio, ese que ya más que deseable es necesario, sólo vendrá de la lucha, de enfrentarse no sólo a las consecuencias, sino a las causas filosóficas , al planteamiento que subyace en cada uno de nuestros actos. No delegar en la representación política o en los grupos organizados, pese a que su labor sea fundamental. El cambio hegemónico es cultural, debe partir de cada uno de nosotros en cada uno de nuestros días y en cada uno de nuestros actos. Adquirir conciencia sobre lo que somos y sobre lo que falla debe ser el primer paso para este camino que ya sabemos que será largo.

sábado, 21 de diciembre de 2013

De mamadas y países.


Sin nada nuevo bajo el sol vuelvo al pequeño reducto que es la península Ibérica y a la minúscula frontera que encierra a la mamada España. Íbamos a cambiar el mundo, y yo iba a colaborar con ello. Ahora otra vez me siento pequeña. Lo urgente no deja tiempo para lo importante, aunque lo urgente también me parezca importante. 

Vuelvo al PP, al PSOE y al rollo de siempre. Pero yo quería cambiar el mundo y ando entretenida con la parte. No, no y no ¿Qué importa si roban unos o roban otros? ¿Si lo hacen aquí o allí? 
Me siento pequeña y reducida. Todos a la cárcel o al psiquiátrico, los de aquí y los de allí. Echemos a la basura el sistema de especulación, de corrupción, de gobernantes que olvidaron gobernar. 

No es una voz, es un coro. No es una parte, es un todo podrido que se extiende que no conoce fronteras, que no se reduce a un partido ni se limita a un país. Vayamos de lo chico a lo grande, estoy de acuerdo. Comencemos con lo local y partamos sin mirar atrás hacia lo universal. Pero no caigamos en creer que la solución pasa por luchar por una mísera frontera. Que nuestro problema no salta la frontera natural de los Pirineos o del Guadiana. 

Los países no existen en este sistema más que para controlar al ganado para que sea obediente. No seamos estúpidos, no caigamos de nuevo en la trampa. Abandonemos la teta y a la mamada España. Se lo debemos a lo único que existe, a lo único que importa: el ser humano de aquí y de allí, a todos los que mamamos en biberones diferentes leches de una misma vaca loca. 

miércoles, 9 de mayo de 2012

12 de Mayo de 2012. Volvemos a la calle.



Hace un año un pueblo sin esperanzas, sin futuro, salía a la calle. Desde entonces algo ha cambiado. Ahora ya no estamos solos, ahora hay esperanza, hay futuro, hay opciones. Un año en que no sólo se han parado muchos desahucios, sino que nos ha hecho recuperar la dignidad perdida. Los ciudadanos empezamos a comportarnos como tal. Los indignados cada vez somos más, cada día nos dan más motivos, y aún así la esperanza cada vez es mayor. Porque uno más uno somos cientos. Porque ya no hay marcha atrás. El fin de una era llegó. El comienzo de otra se abre camino. Ya no estamos ciegos. Hemos abierto los ojos y caminamos fuertes hacia un futuro mejor. Somos el 99% y conocemos nuestra fuerza. Unidos, sin fronteras, sin barreras, sin aceptar ninguna de esas etiquetas que nos colocaron para separarnos. 

Porque hay motivos... RECORTES SOCIALES, XENOFOBIA, MACHISMO, POBREZA, PRECARIEDAD, PRIVILEGIOS, CORRUPCIÓN...

Este 12 de Mayo uno más uno volveremos a ser cientos. 


martes, 6 de marzo de 2012

Problemas de espacio.

“Debemos controlar la inmigración porque en España no cabemos todos”

Era una cuestión de espacio. En este país no cabemos todos, es así. Lo cierto es que en este país y en todos los demás siempre hemos sobrado unos cuantos. Ahora sobran cinco millones… Aunque quizás no sea cierto.

Sobran los que sobran. Ya que para que mejore la situación en cuanto a la contratación se piden facilidades en el despido. Y al igual, para controlar la inmigración se exige un contrato para conseguir papeles y  papeles para conseguir un contrato.  
En este país sólo hay espacio para aquel que acepte cobrar poco, preferiblemente en B y de forma temporal. Los demás no cabemos, es cuestión de espacio.

Las personas no pueden elegir libremente donde vivir... No obstante las multinacionales tendrán todas las facilidades a la hora de deslocalizar su producción. Las grandes fortunas poseerán las herramientas necesarias para evadir impuestos y trasladar su capital a paraísos fiscales. Debe ser otra cuestión de espacio.

Si un país no acepta que deben extinguir a aquel ciudadano sobrante que desea derechos laborales y un salario, las empresas importantes abandonarán dicho país en busca de aquel lugar donde se cumplan sus condiciones.


“Los inmigrantes vienen a robarnos el empleo”...

Si una persona decide libremente dejar de ser explotado y abandona el país que le vio nacer, aquel donde dejará a su familia, amigos e ilusiones. Y busca un futuro donde pueda llamarse a sí mismo persona en otro país de los que sobran en el mundo mercado, se convertirá inmediatamente en sobrante. Y deberá seguir las leyes dictadas por estos que entienden de trabajos, contratos y despidos. Y se convertirá en un delincuente, en un “sin papeles”, un “ilegal”…sinónimo de fácil explotación.


No hay escapatoria cuando los señores del mercado deciden cuales deben ser las condiciones. Te perseguirán allá a donde vayas. Si consientes que un sólo país, que un sólo ser humano deje de ser persona. Estarás ayudando a tu propia autodestrucción.
El mundo es uno para las cúpulas económicas, esas que dictaminan que es lo bueno y lo malo. Que criminalizan a todo aquel que sobra. Que manipula, engaña y nos divide. Para que no veamos una realidad que nos afecta a todos. Que nos une. Y que sobretodo nos obliga a una lucha conjunta para que todos podamos volver a ser personas.
Porque no merecemos derechos por ser buenos trabajadores, ni buenos consumistas, sino porque la dignidad es lo único que nos distingue como seres humanos.

lunes, 17 de octubre de 2011

Resaca Global

¡No griten! Qué el mundo entero anda de resaca. Embriagados de entusiasmo tras este fin de semana en el que como diría John Lennon el mundo fue como uno. Desde Santiago de Chile a Tokio como rezaban algunos medios pese a sus propias contradicciones y fascismos. ¿Qué está pasando? Esto no es el fin de nada, es el inicio del todo. Da igual si en tu ciudad fueron 200, 2000 o 200000, lo importante es que esto es imparable y que unos nadies, unos todos, hemos conseguido hacer un movimiento de carácter mundial sin otra bandera que la conciencia global por el cambio.

                                             París
Santiago de Chile
Londres
Lisboa
Tokio
EE.UU
Italia
Y vuelve a salir el SOL (Madrid)

Pero no fueron las únicas...México, Guatemala, Alemania...y muchas otras ciudades también se unieron a esta fiesta de la democracia mundial. Lamentablemente en países como Marruecos las fuerzas gubernamentales impidieron el desarrollo de las mismas. Desde aquí mi apoyo a todos estos luchadores que tienen que pelear el doble para la misma lucha, para este movimiento que es de todos.

¡LOS PUEBLOS UNIDOS JAMÁS SERÁN VENCIDOS!