miércoles, 12 de mayo de 2010

Dos historias petroleras curiosas.


1. La empresa petrolera Royal Dutch Shell, de capital estadounidense, llegó al delta del Níger en 1958. Desde ese momento explotó las tierras sin el más mínimo respeto al medio ambiente y eso derivó en unas tierras contaminadas que imposibilitan la vida de sus habitantes. El escritor y periodista nigeriano Ken Saro-Wiwa inició entonces manifestaciones pacíficas que exigían la reparación del daño causado por las multinacionales en su país. Saro-Wiwa fue asesinado junto con otros ocho activistas en 1995. Si bien quién ordenó las ejecuciones fue el dictador nigeriano Sani Abacha se ha demostrado que Shell proporcionó armamento desde 1993 hasta 1995 a dicho gobierno. Actualmente la petrolera tras un proceso legal en su contra, aceptó un acuerdo extrajudicial con los demandantes por 15´5 millones de dólares. Mi pregunta es ¿cuánto vale asesinar directa e indirectamente para una multinacional?...

2. La tercera empresa estadounidense en capitalización bursátil, Chevron, está inmersa en un conflicto judicial en Ecuador. Según el Frente de Defensa de la Amazonía, Texaco (perteneciente a Chevron) entre 1964 y 1992 destruyó 1´5 millones de hectáreas de la selva, esto supuso la extinción de dos pueblos indígenas los Tetetes y los Sansahuari, vertidos y emisión de gases sin control, contaminación de aguas y tierras y mil muertos de cáncer en consecuencia. Actualmente la empresa transnacional ha demandado al gobierno ecuatoriano, acusando de que los destrozos ambientales se produjeron después de 1992, es decir cuando la explotación pasó a manos del estado ecuatoriano. Con todo esto consiguió llevar el juicio a Ecuador, con la idea de sobornar a las instituciones ecuatorianas, una práctica habitual. No obstante no ha salido bien la estrategia, ya que Chevron se comprometió a acatar la decisión de los tribunales en ecuador, y actualmente esto supondría una condena millonaria para la empresa...ellos se defienden atacando al presidente de Ecuador, el izquierdista Rafael Correa y comprando lobbies que sirvan como elementos de presión en Washington.
Chevron es una empresa estadounidense que llegó a ser la más poderosa tras cuarenta años de dominio Rockefeller.

2 comentarios:

Juan de Rota dijo...

Aunque no tiene nada que ver con las empresas petroleras, si te gustan las historias de indígenas, te recomiendo un librito de Luis Sepúlveda llamado Un viejo que leía novelas de amor. Seguro que te gusta. Además, Sepúlveda es un hombre muy comprometido. (Vaya publicidad que le he hecho.) Un saludo, Alina.

Anónimo dijo...

Lo cierto es que aunque no nos guste, el mundo siempre ha tenido dueño. Siglos atrás los emperadores del mundo colonizaban diferentes pueblos con sus ejércitos y manipulaban a sus súbditos mediante el monopolio de la fe o la "moralidad". Hoy es más sencillo.
Es el capital el que lo controla todo, el establecimiento el que gobierna las conciencias y todo ello gracias a que la energía que nos mueve son hidrocarburos que necesitan miles de años en formarse; por lo que todo el crudo existente es controlable por una pequeña y opulenta élite.
En África y América latina son pocos los que pueden dejar de escuchar a su estómago para atender las barbaridades que comete la corporocracia, en occidente, tenemos tanto miedo de arriesgar nuestro establecimiento(ese estado del "mal estar") que no vemos las consecuencias que muchos pagan para que nosotros nos hipotequemos para que tengamos energía.
Existe una forma sencilla de acabar con ELLOS, una apuesta clara por las energías renovables, fuentes de energía que nadie puede apropiarse, que no van a escasear para que algunos se enriquezcan mientras el resto nos matamos por un poco de aceite negro.
El fin del petróleo llegará pronto. Entonces querrán instaurar el reinado del uranio y ahí es donde debe estar nuestra batalla. RECHACEMOS TODA FUENTE DE ENERGÍA NO RENOVABLE. Es hora de que el hombre tome posesión del mundo.
kike.